Todo sobre la fertilidad masculina

fertilidad masculina

En una de las entrevistas que realicé para un reportaje sobre la congelación de óvulos, uno de los médicos que entrevisté me contó que muchos hombres de los que acudían, junto a sus mujeres, a su clínica de reproducción asistida se negaban rotundamente a someterse a pruebas de fertilidad, a pesar de que se hubiera descartado ningún tipo de problema para concebir en sus parejas. Me explicaba que estos temían que su hombría (¿?) pudiera verse comprometida, si al final resultaba que eran ellos los que tenían algún tipo de afectación en su capacidad reproductiva.

Tal y como el doctor me dijo, tendemos a ‘responsabilizar’ a la mujer cuando no se consigue el embarazo, cuando no tiene por qué ser así. Personalmente, además, no me gusta ni veo apropiado que en estos temas se hable de responsables o culpables… La cuestión es que sea por el motivo que sea (quizás porque es más conocida la limitación, por edad, de la capacidad reproductiva en las mujeres), no se habla tanto de la infertilidad masculina como de la femenina. Y existe. De hecho, según datos de Clínicas Eva, centros médicos especializados en tratamientos de fertilidad, las alteraciones del semen son el diagnóstico fundamental en alrededor de un 25-30% de los casos en los que hay una dificultad para lograr el embarazo, pero existe otro 15-20% donde estas también pueden jugar algún papel. La mujer, por su parte, tiene condiciones que dificultan la gestación en aproximadamente un 20% de los casos. Pero cabe recordar, aclara el doctor César Lizán, director médico de las Clínicas Eva, “que la edad de la mujer y, por tanto, la calidad de sus ovocitos es el principal factor que limita los resultados de las técnicas de reproducción asistida”.

Entre las posibles causas de la infertilidad masculina, la más conocida es la azoospermia, la ausencia de espermatozoides, pero también puede deberse a una oligozoospermia, una concentración espermática menor de 15 millones de espermatozoides por mililitro de semen, o a varicoceles, una dilatación de las venas que drenan la sangre de los testículos. Sin embargo, se estima que en más del 40% de los casos de infertilidad masculina son por causas desconocidas y que no se pueden determinar. 

Así pues, se sabe que los hombres jóvenes concebidos por medio de ICSI (inyección intracitoplasmática de espermatozoides) a causa de la infertilidad de sus padres han mostrado menor cantidad y calidad de espermatozoides respecto a los hombres que fueron concebidos de forma espontánea.

En cuanto a los factores externos, la contaminación, el tabaco, el consumo de alcohol y otros hábitos poco saludables también pueden influir negativamente en la salud reproductiva masculina. Asimismo, explica el doctor Lizán, “en los pesticidas, los plásticos, los productos químicos industriales y combustibles se encuentran los conocidos como disruptores endocrinos, que son sustancias que pueden realizar acciones similares a hormonas como los estrógenos, los andrógenos, las hormonas tiroideas o las esteroideas. Por tanto, la exposición a estas sustancias pueden afectar a la función reproductiva. El famoso bisfenol A, por ejemplo, presente en muchos plásticos, ha mostrado que puede alterar diversos procesos reproductivos”.

Otros factores que pueden suponer un alto riesgo en la función reproductiva masculina es tener una profesión que suponga la exposición reiterada a los contaminantes de plástico, plomo y mercurio y aquellas que sometan a los trabajadores a vibraciones excesivas, a temperaturas extremas y a radiaciones.

Finalmente, el tamaño y la forma del pene también pueden influir en la capacidad de procrear del hombre, sobre todo si este presenta una curvatura fuera de lo normal. Lo más evidente, sin embargo, es “cuando existen unos genitales con un claro menor tamaño del habitual, especialmente los testículos”, añade el experto en reproducción asistida.

Por su parte, los hombres también tienen su propio reloj biológico. Aunque ellos producen espermatozoides a lo largo de su vida y su envejecimiento tiene una repercusión mínima comparado con el de los óvulos, lo cierto es que el paso de tiempo puede reducir la capacidad fecundante del semen. Además, el daño en el material genético contenido en los espermatozoides se incrementa con la edad y puede ser causa de ciertas enfermedades en los hijos. Así, según me contó otra de las doctoras que entrevisté para el reportaje, el riesgo de mutaciones espontáneas de un gen puede ser 5 veces mayor en un padre de 45 que en uno de 20 años.

En este sentido, el doctor Lizán apunta que “a pesar de que no hay un consenso médico sobre cómo afecta la edad a la capacidad reproductiva del hombre, sí sabemos que a partir de los 60 años los testículos se hacen más pequeños y los espermatozoides se mueven menos. Sin embargo, no está claro que eso suponga peores posibilidades de concebir”.

Asimismo, aunque diferentes estudios aseguran que incluso hasta los 80 años los hombres pueden ser sexualmente activos, lo cierto es que depende del estado físico de cada uno. El riesgo coronario, la tensión arterial alta, la artritis, la incontinencia urinaria y la diabetes son factores que pueden impedir el desarrollo sexual pleno.

El doctor también recuerda que los hombres siempre pueden congelar el semen a edades más tempranas para luego emplearlo en un proceso de reproducción asistida, si se prevée la posibilidad de una paternidad tardía. Asimismo, al igual que con la vitrificación de óvulos, la crioserpreservación del semen es una técnica que deberían tener en cuenta aquellos hombres que deban someterse a terapias médicas agresivas (como la radioterapia o la quimioterapia) o que van a estar expuestos a virus o productos que pudieran perjudicar su fertilidad. Recordemos el caso de los deportistas internacionales que congelaron su semen con motivo de la posible exposición al virus del Zika en los recientes Juegos Olímpicos de Brasil.

Rosa Lecina

Periodista de salud, belleza y bienestar. Lo que más me gusta de mi trabajo es que me permite aprender cosas nuevas cada día y poder compartirlas con los demás. Desde Santium espero poder descubriros todo aquello que nos ayude a vivir una vida más sana. Podéis contactarme en: blogsanitum@gmail.com

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