La importancia de las revisiones oculares infantiles

revisiones oculares infantiles

Quienes hemos tenido problemas con al vista (fui miope hasta hace trece años, cuando me operé con cirugía refractiva), sabemos cómo puede llegar a limitar el hecho de no ver bien. Pues bien, en el caso de los niños, los problemas de visión son aun más condicionantes, porque pueden afectar de forma significativa a su aprendizaje y desarrollo visual, ya que este tiene lugar en los primeros años de vida. No obstante, todavía no estamos suficientemente concienciados de la importancia de la prevención en temas de salud ocular.

En nuestro caso, no fue hasta el año pasado cuando llevé a Jorge y a Valentina, por primera vez, a realizar una revisión oftalmológica completa. Y la verdad es que salí encantada, porque desconocía cómo de importante es poder detectar cualquier problema de visión de los peques a tiempo. Por ello, si aun no habéis llevado a revisar los ojos a vuestros hijos, os recomiendo que hagáis lo mismo. Incluso si en el colegio ya les han examinado la vista en la revisión médica general y os han dicho que estaba todo correcto.

La diferencia si vais a un centro especializado en oftalmología pediátrica es que, además de poder diagnosticar defectos de visión del niño que suelen pasar inadvertidos en un control rutinario, pueden ayudar a prevenirlos. Sobre todo, por lo que respecta a los problemas de visión típicos en la edad infantil como son la miopía, la hipermetropía, el astigmatismo, el ‘ojo vago’ o el estrabismo.

Por si aun no os he convencido, debéis saber que se estima que aproximadamente un 22% de los escolares tiene una patología ocular oculta que podría detectarse a tiempo e incluso evitar, si se realizaran estas revisiones periódicas a modo de prevención.

Si sois de Barcelona, os recomiendo que hagáis estas exploraciones oftalmológicas en el Instituto de Microcirugía Ocular (IMO) por ser un centro oftalmológico de referencia a nivel internacional y contar con especialistas de gran prestigio para cada una de las partes de los ojos, así como de sus patologías asociadas.

Además, ahora que estamos al inicio del nuevo curso escolar, es el momento perfecto, porque estaremos a tiempo de ponerle remedio y que los niños puedan seguir las clases con normalidad.

Quizás os preguntéis si es necesario esperar a cierta edad para realizar estas revisiones oftalmológicas infantiles. Lo cierto es que la primera exploración ocular completa se debería realizar a los 3 años, justo cuando los más pequeños empiezan el cole. “Esta revisión es muy importante para descartar una ambliopía u ‘ojo vago’, un problema que pasa desapercibido en las aulas porque no da síntomas. Si lo detectamos a esta edad, no obstante, estamos a tiempo de curarlo completamente y corregir otros defectos”, nos explica la doctora Ana Wert, especialista del Departamento de Oftalmología Pediátrica, Estrabismo y Neuroftalmología del IMO.

Otra patología ocular que también puede pasar inadvertida es el estrabismo. Como alerta la doctora Wert, “hay desviaciones oculares que son intermitentes o se manifiestan solo en visiones muy lejanas, de modo que en clase o, incluso en la consulta del pediatra, a veces se pasan por alto”. Sin embargo, en muchas ocasiones sí se pueden detectar.

Por ejemplo, debéis estar alerta si veis que vuestros hijos ‘tuercen’ los ojos, aunque sea solo en ocasiones, y acudir lo más pronto posible a un especialista en oftalmología pediátrica. En el IMO pueden corregir el problema incluso antes de que los niños empiecen el colegio y, por tanto, permitirles empezar su etapa educativas con plenas capacidades.

En este sentido, la doctora Wert constata que, cuando se corrigen defectos de visión a edades tempranas, “se percibe un importante cambio en las habilidades motoras y el carácter, pues los niños pasan a confiar más en sí mismos”.

Cuando son más mayores, en cambio, cualquier mejora en la visión se aprecia sobre todo en el rendimiento académico y, por ello, otro momento importante para detectar problemas oculares es el paso a la educación primaria. “A los 6 años, se comienza a leer y escribir más en clase y es cuando debemos prestar especial atención a las hipermetropías latentes”, señala doctora Wert.

Son síntomas de mala visión entrecerrar los ojos, acercarse mucho a los objetos o inclinar la cabeza. No obstante, también debemos ponernos en alerta si nuestros peques se quejan de dolores de cabeza al hacer los deberes o leer un libro, detectamos que tienen dificultades en la velocidad o la compresión lectora, no consiguen memorizar textos o tienen muy mala ortografía.

Así pues, estas revisiones oftalmológicas completas deberían realizarse de forma anual a partir de los 3 años y hasta los 10. Solo así los médicos especialistas podrán identificar cualquier anomalía en la visión, que como os comentaba al principio está en pleno proceso de desarrollo durante esta primera década de vida.

Pensad que los niños, a estas edades, no suelen ser conscientes de su limitación visual y, por tanto, la responsabilidad de estar alerta y llevarlos al oftalmólogo ante cualquier señal sospechosa es nuestra como padres. Aun así, muchas veces suelen ser los profesores quienes pueden notar primero que los pequeños tienen dificultades para ver bien.

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