Alimentos para una piel saludable

alimentos para una piel saludable

Por suerte, no sufro ninguna enfermedad de la piel de forma crónica. Sin embargo, sí padezco ciertos trastornos de forma temporal, sobre todo en aquellas épocas de más estrés, cansancio o en las que no cuido tanto la alimentación. Ahora mismo, por ejemplo, me salen muchas rojeces sin motivo aparente (tengo pendiente poder ir al dermatólogo para que las vea). Pero también sufro brotes de acné o dermatitis, sequedad de la piel, reacciones irritativas en ciertos momentos del año y, casualmente, siempre coincide con periodos en los que no me cuido tanto.

Lo cierto es que tanto la nutrición como nuestros hábitos influyen (y mucho) en nuestra piel. De hecho, según la doctora Paloma Cornejo, dermatóloga de la Academia Española de Dermatología y Venereología, la alimentación no solo puede actuar de forma preventiva sobre ciertas enfermedades de la piel, sino que incluso puede modificar el curso de algunas de ellas como el acné, la psoriasis o la dermatitis atópica.

En general, según la doctora, “nuestro cuidado diario de la piel debe responder a tres pilares básicos: una buena hidratación, ingerir alimentos saludables y tener una eliminación correcta de las toxinas”.

Respecto a la la hidratación, debemos ingerir una cantidad de agua suficiente para mantener la piel hidratada. En este sentido, especifica que la ingesta debe ser frecuente a lo largo de todo el día para evitar la deshidratación, tan perjudicial para todos los órganos y, en especial, para la piel. En nuestro post la importancia de beber agua os contamos el porqué deberíamos beber unos 10 vasos de agua al día. Pero la doctora advierte que “el estrés, la exposición al sol, las altas temperaturas, el ejercicio o la sudoración excesiva pueden aumentar los requerimientos en el consumo de agua”.

Cuando hablamos de alimentos saludables, todos sabemos que una dieta equilibrada no solo beneficia a la salud de la piel, sino a todo nuestro organismo. Sin embargo, hay alimentos que juegan un papel clave en nuestra dermis como son aquellos ricos en vitaminas, minerales y ácidos grasos esenciales tales como los Omega 3 presentes en el pescado azul y otros alimentos. Este nutriente es importantísimo, por ejemplo, en la dermatitis atópica.

La dermatóloga también recomienda prestar especial atención a las vitaminas del complejo B, las cuales intervienen en el buen estado de la piel y en los procesos de renovación celular. Estas se encuentran en la mayoría de alimentos de origen vegetal: verduras, frutas frescas, frutos secos, cereales, legumbres y levadura de cerveza; y en los de origen animal: carne magra, pescado y marisco, huevos y lácteos.

El ácido fólico o vitamina B9, por ejemplo, se relaciona con la renovación celular y se encuentra mayormente en los vegetales de hoja verde, las legumbres, muchas frutas, los cereales de desayuno enriquecidos, el hígado y la levadura de cerveza.

La vitamina B2 o riboflavina, en cambio, actúa contra la seborrea, una enfermedad común de la piel que se caracteriza por una alteración de la función de las glándulas sebáceas que provoca un aumento de la secreción de sebo (grasa). Esta vitamina se encuentra en la leche y sus derivados (yogur, queso), huevos, carnes, pescados, hígado, legumbres y frutos secos (almendras, nueces).

Por su parte, la vitamina B3 o niacina participa en la síntesis de la queratina, la proteína que le da estructura a la piel. Esta la podemos encontrar en carnes, pescados, vísceras y cereales integrales y frutas disecadas.

Otro elemento importante, asegura la doctora Cornejo, es la vitamina A, ya que “es probablemente la vitamina que más contribuye a mantener la piel sana y ayudar al bronceado, ya que favorece el desarrollo de pigmentos en la piel”. De este modo, explica que el beta-caroteno o precursor de la vitamina A no se acumula, es decir, el organismo solo absorbe la cantidad que necesita y el resto la desecha. Como fuentes vegetales de pro-vitamina A encontramos la calabaza, la mandarina, el tomate, los albaricoques, las zanahorias, las espinacas, la yema de huevo, la alga espirulina y la alfalfa germinada.

La vitamina C también es muy necesaria para la salud de la piel, ya que activa sus defensas e interviene en la síntesis del colágeno, proteína que constituye el tejido cutáneo y le otorga sostén. Las frutas cítricas, la papaya, el perejil fresco, el pimiento crudo, los kiwis y las fresas son excelentes fuentes de vitamina C.

La vitamina antioxidante por excelencia, sin embargo, es la vitamina E, porque protege y ayuda a mejorar el tejido celular, contrarresta con eficacia el envejecimiento y ayuda a mejorar la circulación sanguínea, un factor determinante para la salud de la piel. La vitamina E se encuentra fundamentalmente en aceites vegetales, en el germen de los cereales integrales, semillas de girasol, almendras y nueces.

Entre los minerales más importantes para la piel, encontramos el selenio, con una acción antioxidante y que se relaciona con un menor riesgo de aparición de ciertos tumores, entre ellos el cáncer de piel o melanoma. Se encuentra en la carne, el pescado, el marisco, los cereales, los huevos, las frutas y las verduras.

Es interesante saber que la vitamina E, el selenio y la vitamina A actúan en conjunto, por lo que es importante realizar una dieta muy variada que garantice la presencia de todas las vitaminas antioxidantes a la vez. Por otra parte, el zinc es también un mineral que forma parte de nuestra epidermis y está presente en los siguientes alimentos: carnes, vísceras, pescado, huevos, cereales integrales y legumbres.

Pero, ¿hay alimentos que favorezcan o empeoren ciertas enfermedades de la piel? Pues resulta que sí. La dermatitis herpetiforme, por ejemplo, suele ser una manifestación de la celiaquía, por lo que una dieta sin gluten es parte esencial del tratamiento.

Asimismo, el té, el café, las bebidas calientes, el tabaco, el alcohol y la comida picante son responsables de precipitar episodios de flushing (enrojecimiento facial) en la rosácea.

Del mismo modo, la psoriasis empeora con el alcohol, el tabaco y mejora con la ingesta de ácidos grasos omega 3. Además, una excesiva ingesta calórica la empeora.

Como podemos ver, la relación entre nutrición y piel da para mucho. Cada vez hay más estudios al respecto, por lo que actualmente muchos médicos modifican los hábitos alimenticios de sus pacientes o les aportan suplementos como parte de su pauta de tratamiento frente a ciertas enfermedades dermatológicas o simplemente para mantener la salud de la piel.

En conclusión, “una vida sana respetando las ocho horas de sueño, controlando el estrés, haciendo deporte (siempre con fotoprotector), evitando los tóxicos como el tabaco y el alcohol son esenciales para mantener el órgano más grande de nuestro cuerpo: la piel”, determina la dermatóloga.

Rosa Lecina

Periodista de salud, belleza y bienestar. Lo que más me gusta de mi trabajo es que me permite aprender cosas nuevas cada día y poder compartirlas con los demás. Desde Santium espero poder descubriros todo aquello que nos ayude a vivir una vida más sana. Podéis contactarme en: blogsanitum@gmail.com

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